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Colchón para personas mayores: qué características buscar para un descanso seguro

Con la edad, las necesidades de descanso cambian. La musculatura se vuelve más sensible a los puntos de presión, la movilidad puede reducirse y el sueño tiende a ser más ligero y fragmentado. El colchón adecuado para una persona mayor no es simplemente “uno blando” ni “uno firme”: es el que combina las características específicas que este perfil necesita.

Cómo cambian las necesidades de descanso con la edad

A partir de los 60–65 años se producen cambios físicos que afectan directamente a la relación con el colchón:

  • La piel pierde elasticidad y se vuelve más sensible a la presión continuada, por lo que los puntos de contacto con el colchón, como caderas, hombros o talones, pueden generar molestias más fácilmente.
  • La musculatura tiene menor capacidad de recuperación nocturna, haciendo más importante que el colchón ofrezca un soporte correcto sin tensión residual.
  • La movilidad puede reducirse, especialmente en personas con artritis o problemas articulares, lo que hace que entrar y salir de la cama requiera un esfuerzo adicional.
  • La circulación sanguínea puede verse comprometida en las posiciones estáticas prolongadas, por lo que la distribución de la presión del colchón es más relevante que nunca.

Características clave del colchón ideal para personas mayores

1. Firmeza media o media-alta

Contrariamente a la creencia popular, un colchón blando no es siempre el más cómodo para las personas mayores. Si la musculatura tiene menor tono, un colchón excesivamente blando no ofrece el soporte necesario para mantener la columna alineada. La firmeza media, entre 5 y 6 sobre 10, es generalmente la más recomendada, aunque puede ajustarse según el peso y las condiciones específicas de cada persona.

2. Buen alivio de la presión

La distribución del peso del cuerpo sobre la mayor superficie posible es especialmente importante en personas mayores. Los materiales que se adaptan al contorno corporal, como la viscoelástica o Physiotec, reducen la presión en los puntos de contacto y mejoran la circulación durante el sueño.

3. Altura adecuada para facilitar la movilidad

La altura total de la cama, colchón más base, tiene un impacto directo en la facilidad para levantarse y acostarse. Para personas mayores, una altura de entre 50 y 60 cm desde el suelo a la superficie del colchón es generalmente la más cómoda: suficientemente alta para no tener que “caer” al sentarse, pero no tan alta que sea difícil llegar al suelo al levantarse.

Si el colchón es muy bajo, considera una base de cama más alta o un somier articulado eléctrico que permita ajustar la inclinación y facilite la incorporación.

4. Materiales hipoalergénicos y fáciles de higienizar

Las personas mayores suelen pasar más horas en cama y pueden tener mayor sensibilidad a los ácaros del polvo o a los hongos. Busca colchones con tejidos certificados OEKO-TEX y materiales de alta densidad que no favorezcan la acumulación de humedad. El uso de un protector de colchón impermeable y transpirable es especialmente recomendable.

5. Independencia de lechos si se duerme en pareja

Para parejas de personas mayores, la independencia de lechos es fundamental: el movimiento de uno no debe despertar al otro, ya que el sueño en la tercera edad tiende a ser más ligero y fácilmente interrumpible. Los colchones de muelles ensacados o los colchones viscoelásticos de alta calidad ofrecen excelente independencia de lechos.

El papel del somier eléctrico articulado

Para muchas personas mayores, especialmente aquellas con movilidad reducida, artrosis o problemas de circulación, un somier eléctrico articulado puede ser una solución transformadora. Permite ajustar la inclinación de la cabecera y los pies de forma independiente, facilitando la incorporación, mejorando la circulación en piernas y pies, y permitiendo leer o ver televisión en una posición más ergonómica.

El Somier Eléctrico Multifuncional de Aspol es compatible con todos los colchones de la gama y ofrece regulación independiente de cabecera y pies con mando a distancia.

RECOMENDACIÓN PARA CUIDADORES

Si el colchón es para una persona mayor con movilidad muy reducida o que pasa muchas horas en cama, considerad un colchón viscoelástico de alta densidad diseñado para prevenir las úlceras por presión. En esos casos, la consulta con el médico o el equipo de enfermería es imprescindible para elegir correctamente.

Preguntas frecuentes

¿Qué colchón es mejor para personas mayores con artrosis?

Para personas con artrosis, la reducción de los puntos de presión es prioritaria. Un colchón viscoelástico de densidad media-alta o un híbrido con capa superior viscoelástica suele ser la mejor opción. Evita los colchones de muelles convencionales, Bonell, que no se adaptan zona a zona. La firmeza recomendada es media, entre 5 y 6, ajustando según el peso y la localización específica del dolor articular.

¿Vale la pena invertir más en un colchón para una persona mayor?

Sí, especialmente si la persona pasa muchas horas en cama o tiene problemas de salud que afectan al descanso. Un colchón de calidad puede mejorar significativamente el sueño y reducir el dolor matutino, lo que tiene un impacto directo en la calidad de vida. La inversión se amortiza en pocos meses si mejora el descanso y reduce la necesidad de analgésicos o visitas médicas por problemas relacionados con el sueño.

Aspol recomienda: Tambo o Coliseum para mayores

El colchón Tambo con tecnología Physiotec ofrece la combinación ideal de adaptación y soporte para personas mayores. El Coliseum de muelles ensacados con firmeza media es otra excelente opción para quienes prefieren una sensación más sólida. Consulta con tu distribuidor Aspol para una recomendación personalizada.